Ilse Varga
Directora de Vigilia
Lleva el registro de cada baliza y de cada nave que cruza el Velo. Nunca ha levantado la voz: no le ha hecho falta.
Ocho recursos en bruto repartidos por los asteroides. Todo lo que hay en el juego salió antes de una roca.
La refinería saca acero, circuitos, combustible y núcleos. El taller los convierte en misiles y lanzadores.
Láser y misiles contra piratas que huyen cuando van heridos. Cada disparo desgasta tus módulos y repararlos cuesta créditos.
Un clan puede levantar una estación: muelle, mercado, refinería, taller, astillero. Con zona segura y tasas propias.
Más allá del último sector conocido hay una región cubierta por una interferencia permanente: el Velo. Nadie ve a través de él. La partida empieza en Nodo Cero, una estación en su borde.
Cada objetivo que cumple la comunidad instala balizas que despejan el siguiente anillo. Vigilia y Deriva cooperan para abrir el Velo y compiten por lo que hay detrás.
Conglomerado tecnológico. Ordena, mide y vigila: cree que el Velo se abre con control y precisión.
Colonias independientes. Improvisan, se remiendan y se cuidan entre sí: creen que el Velo se abre con libertad e ingenio.
Desertores, mercenarios y hackers. Atacan las balizas porque un Velo cerrado les conviene: sin mapa, sin ley.
Directora de Vigilia
Lleva el registro de cada baliza y de cada nave que cruza el Velo. Nunca ha levantado la voz: no le ha hecho falta.
Capataz de Deriva
Cada parche de su chaqueta es una nave que volvió a casa. Las colonias lo siguen porque nunca ha mandado a nadie adonde no iría él.
Capitana de Herrumbre
Se cosió la mandíbula con chapa de casco y sonríe desde entonces. Cobra por dejar pasar y por no dejar.